ESCUELAS

El notable desarrollo que Colindres experimentaba a finales del siglo XIX tuvo uno de sus reflejos en los esfuerzos por mejorar las condicione escolares de los niños del municipio. Fue entonces cuando arrancó el proyecto que dio a luz en 1911, con la inauguración de las Escuelas Públicas.

No fue un proceso fácil: iniciado en la década de 1880, el alto coste de su realización sólo podía abordarse con el apoyo del Estado. Varios proyectos se vieron frustrados, hasta la definitiva aprobación, en 1909, por el Ministerio de Instrucción Pública del diseñado por el arquitecto Gonzalo Bringas, con un presupuesto que ascendía a 44.073,60 pesetas (del cual el Estado sólo se hacía cargo del 25%).

En junio de ese año se adjudicó la dirección de las obras al Maestro Práctico José Asensio, celebrándose el día 24 la colocación de la primera piedra, jornada conmemorativa en la que tuvieron lugar diferentes actos: misa, depósito de una “cápsula del tiempo”, banquete. En los siguientes meses una plantilla de unos 30 trabajadores se encargó de las obras, necesitando el municipio para poder financiarlas una suscripción pública y la emisión de un empréstito.

La inauguración, finalmente, se pudo realizar en octubre de 1911, convirtiéndose el edificio escolar, como cabecera de la Alameda, en uno de los referentes del paisaje arquitectónico colindrés. Y ello porque, además de escuela, sirvió desde su misma apertura como Ayuntamiento.

Su construcción, en definitiva, supuso un hito en el avance educativo del pueblo, solventando uno de los grandes obstáculos que había encontrado la escolarización infantil. La apertura de unas instalaciones apropiadas, dotadas del material necesario para una adecuada actividad pedagógica, significó un largo, costoso, pero exitoso esfuerzo para Colindres.